Revista independiente sobre tecnología para el espacio de trabajo y organización cotidiana.
Guía · Escritorio · Monitor
Una mesa de 140 centímetros, un monitor de 24 pulgadas, una cinta métrica y una regla de dibujo. Con eso medimos a qué distancia queda el panel, cuánto mide una mayúscula y cuántas letras caben en una línea.
Esta revista reúne artículos, listas y ejemplos sobre cómo configurar el escritorio y el monitor. Cada sección se mantiene dentro de esta categoría cotidiana.
Capítulos
Mesa, monitor y distancia en una tarde: seis datos de la mesa y el orden en que se toman.
Empezar por la guía de la pantalla
Una mayúscula de libro mide dos milímetros. Cuánto tiene que medir en un monitor situado a sesenta centímetros.
Medir la letra con una regla
El ancho del monitor repartido en dos mitades de 960 píxeles, con una columna de texto en cada una.
Repartir la pantalla en dosLa revista
Interlineado se hace en Sevilla, en una redacción que corrige y maqueta textos ajenos. Pasamos la jornada con páginas en pantalla, y hace tiempo que apuntamos cómo está puesta la mesa para que una línea se lea de corrido: dónde queda el monitor, qué tamaño tiene la letra y cuánto aire hay entre un renglón y el siguiente.
El nombre viene del oficio. El interlineado es la distancia entre la base de una línea y la de la siguiente; en la imprenta se regulaba con tiras de plomo y hoy se regula con un número.
La revista es independiente y no tiene nada que vender. No compara marcas de monitores ni de mesas, no enlaza con tiendas y no publica anuncios. Las cifras proceden de nuestra propia mesa y están tomadas con cinta métrica y regla; donde hay un cálculo, se enseña la cuenta. Quien tenga otra mesa y otro monitor obtendrá otros números, y la guía está escrita para que pueda sacarlos por su cuenta.
Las fotografías son de autores de Flickr y muestran mesas, libros y salas de otras personas, no los nuestros. Sirven de referencia, y el nombre de cada autor figura en la base de la página.
Índice
La guía se recorre de fuera adentro: primero el mueble, después el monitor y al final lo que ocurre dentro de la pantalla. Cada epígrafe lleva una cifra, que es la de nuestra mesa.
Un tablero de 140 por 70 centímetros a 74 del suelo. El fondo de 70 es lo que permite alejar el monitor sin que la peana sobresalga por detrás.
Del canto delantero de la mesa al panel hay 60 centímetros. Es la medida de la que sale todo lo demás, porque el tamaño de la letra se calcula a partir de ella.
El borde superior del panel queda a 48 centímetros del tablero, es decir, a 122 del suelo. La peana se sube o se baja hasta dar con esa cota.
Texto de 18 píxeles, que en un monitor de 94 píxeles por pulgada da una mayúscula de 3,4 milímetros. El capítulo dedicado a la letra explica de dónde sale el número.
Interlineado de 1,5 para los textos largos y de 1,2 para las tablas. Líneas de entre 60 y 75 letras; con letra de 18 píxeles, las 75 piden una columna de 680.
Los 1920 píxeles de ancho se reparten en dos ventanas de 960. En cada una cabe la columna de 680 con 140 de margen a cada lado.
Comparación
Con el panel a 60 centímetros probamos tres tamaños de texto en el mismo documento, la misma fuente y la misma ventana. La tabla recoge la altura calculada de la mayúscula, comprobada con la regla apoyada en el cristal, y lo que contamos renglón a renglón.
| Medida | Letra de 14 píxeles | Letra de 16 píxeles | Letra de 18 píxeles |
|---|---|---|---|
| Altura de la mayúscula | 2,6 mm | 3,0 mm | 3,4 mm |
| Letras por línea en una columna de 680 píxeles | 97 | 85 | 75 |
| Líneas en una ventana de 1000 píxeles de alto, con interlineado 1,5 | 47 | 41 | 37 |
| Uso que le damos | Notas al margen y tablas | Glosarios y borradores | Textos largos y corrección |
La letra de 14 píxeles enseña más texto de una vez, pero sus 97 letras por línea quedan lejos del intervalo de 60 a 75. La de 18 cumple las dos condiciones a la vez: mayúscula de 3,4 milímetros y línea de 75 letras.
Método
El tamaño de 18 píxeles no es una preferencia: sale de una cuenta que cualquiera puede repetir con su mesa, un libro y una regla.
La cuenta se rehace cada vez que cambia uno de los datos. Si el monitor se aleja a 70 centímetros, la mayúscula sube a 4 milímetros; si el libro de referencia es de letra grande, con mayúsculas de 3 milímetros, en la pantalla tocarían 5,1. Por eso el método pesa más que la cifra.
Plan
Repartida a lo largo de siete días, la guía ocupa un cuarto de hora diario. Cada día se ocupa de una sola parte de la guía y se trabaja con ella hasta el día siguiente, de modo que se sabe qué jornada produjo qué diferencia.
Redacción
Durante una semana usamos un interlineado de 1,8 en los textos largos. La ventana de 1000 píxeles pasó de 37 líneas a 30 y el documento se desplazaba mucho más a menudo. Hemos vuelto a 1,5; el 1,8 se queda para las pruebas que se anotan entre líneas.
La semana pasada el monitor pasó tres días en vertical. Una página A4 cabe entera a tamaño real, pero dos ventanas lado a lado se quedan en 600 píxeles cada una y la columna de 680 no entra. Volvió a horizontal; el giro se reserva para las jornadas de corrección de pruebas.
Probamos durante tres días una fuente con remates en los documentos de trabajo. A 18 píxeles da la misma mayúscula que la de palo seco, pero es más estrecha y la línea subía a 80 letras; para mantener las 75, la columna se quedaría en unos 640 píxeles. Hemos vuelto a la de palo seco y la columna sigue en 680.
Preguntas
Porque el número del programa no dice cuánto ocupa la letra en el cristal. La mayúscula de un texto de 18 píxeles mide 3,4 milímetros en un panel de 94 píxeles por pulgada y bastante menos en uno de 160. La regla, en cambio, da milímetros en cualquier monitor.
1,5 veces el tamaño de la letra: con texto de 18 píxeles, 27 de una línea a la siguiente.
Entre 60 y 75, contando espacios. Con menos, la frase se trocea en demasiados renglones; con más, el salto al principio de la línea siguiente se alarga.
La escala lo amplía todo —menús, iconos e imágenes— y resta sitio: con factor 1,25, los 1920 píxeles de ancho se comportan como 1536. El tamaño del texto cambia solo la letra y deja las ventanas como estaban.
Para tener una página entera sin desplazarla. Un A4 a tamaño real ocupa 777 por 1099 píxeles; en vertical, el panel ofrece 1920 de alto y la página cabe con holgura. En horizontal, con 1200 de alto, solo cabe si se ocultan las barras del programa.
Sí: allí quedan el correo y la lista de tareas, y también el tercer documento cuando hay tres. Suele tener más píxeles por pulgada que el monitor, de modo que la misma letra de 18 mide menos en ella; allí la subimos a 24, con el sistema a escala 1,25.
Se mide la distancia que haya y se rehace la proporción. Con el panel a 50 centímetros, la mayúscula del ejemplo pasa de 3,4 a 2,9 milímetros, y el texto, de 18 a 15 píxeles.
Las erratas, las cuentas que no cuadren y las medidas de otras mesas llegan a la redacción por correo o por carta. Las señas completas están en la página de contacto; la revista no tiene registro ni buzón de comentarios.
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Texto de la redacción de Interlineado · 14 de septiembre de 2026
Esta es la parte de la guía que se hace con cinta métrica. Son seis datos y caben en una tarde. Los tomamos en el orden en que aparecen, porque cada uno condiciona al siguiente: de poco sirve decidir el tamaño de la letra antes de saber a qué distancia va a quedar el cristal.
Nuestro tablero mide 140 centímetros de largo por 70 de fondo y está a 74 del suelo. El largo importa poco; el fondo, mucho. Con 60 centímetros de fondo, un monitor con peana queda a medio metro del canto. Con 70, llega a los 60 y la peana aún se asienta entera en el tablero.
El monitor es de 24 pulgadas y 1920 por 1200 píxeles. Su panel mide 51,8 centímetros de ancho por 32,4 de alto. Está centrado en el largo de la mesa: el centro del panel queda a 70 centímetros de cada extremo. La peana, de 20 centímetros de fondo, llega justo hasta el canto trasero.
El tercer dato es el que sostiene media guía: del canto delantero de la mesa al cristal hay 60 centímetros. Se toma con la cinta tendida sobre el tablero, perpendicular al panel. Entre el canto y la peana caben el teclado, a 10 centímetros del borde, y una hoja A4 apaisada.
La peana es regulable. La dejamos de modo que el borde superior del panel queda a 48 centímetros del tablero, o lo que es lo mismo, a 122 del suelo. El borde inferior queda entonces a casi 16 centímetros de la mesa.
La peana deja el panel echado hacia atrás unos cinco grados. La habitación tiene un balcón a la izquierda de la mesa, y el monitor forma ángulo recto con él: así el cristal del balcón no aparece reflejado en el panel ni queda detrás como un rectángulo de luz. La comprobación se hace con el monitor apagado a mediodía: en el negro del panel solo se distingue la pared.
El portátil va a la izquierda del monitor, sobre un atril que levanta su pantalla 14 centímetros. En él quedan abiertos el correo y la lista de tareas. En la fotografía que acompaña a este capítulo ocupa ese mismo lado, aunque allí su pantalla queda más baja, sin atril.
Con la lista completa se puede pasar a la letra, que es el paso siguiente. Todo lo que viene después —tamaño, interlineado, columnas— depende de los 60 centímetros de la tercera línea.
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Texto de la redacción de Interlineado · 18 de septiembre de 2026
Los programas indican el tamaño de la letra en puntos o en píxeles, y ninguno de los dos números dice cuánto mide una letra sobre el cristal. Para saberlo basta una regla. Este capítulo cuenta cómo llegamos a los 18 píxeles que usamos para los textos largos.
Medimos la altura de una mayúscula sin curvas: una «E» o una «H». Es más fiable que medir una minúscula, porque las minúsculas cambian mucho de una fuente a otra, y más práctico que medir el renglón entero, que incluye el interlineado.
Sacamos de la estantería cinco libros de bolsillo de editoriales distintas y medimos la «E» en cada uno con una regla de dibujo graduada en medios milímetros. Cuatro dieron 2 milímetros; el quinto, 2,5. Nos quedamos con 2.
Después medimos, desde el canto delantero de la mesa —el mismo del que parte la distancia al monitor—, a qué distancia queda la página durante la lectura: unos 35 centímetros.
El monitor está a 60 centímetros, 1,7 veces más lejos que el libro. Para que la letra guarde la misma proporción con la distancia, tiene que crecer en la misma medida:
Una mayúscula de 3,4 milímetros en la pantalla equivale, a 60 centímetros, a la de 2 milímetros de un libro a 35.
Nuestro panel mide 51,8 centímetros de ancho y tiene 1920 píxeles en ese ancho: son 94 píxeles por pulgada, o 0,27 milímetros por píxel. Con la fuente de palo seco que usamos, la mayúscula ocupa siete décimas del tamaño nominal. Para que mida 3,4 milímetros hacen falta 12,6 píxeles de mayúscula, y eso corresponde a un texto de 18.
La cuenta sirve de orientación; la regla decide. Subimos el tamaño del texto escalón a escalón y apoyamos la regla en el cristal cada vez: a 16 píxeles marcaba 3 milímetros justos, y a 18, casi 3,5.
En un panel con más píxeles por pulgada, el mismo texto de 18 mide menos. El portátil de la redacción tiene 14 pulgadas y 1920 píxeles de ancho, unos 157 por pulgada. Allí, la letra de 18 daba una mayúscula de apenas 2 milímetros, y como el portátil queda a la misma distancia que el monitor, la subimos a 24 con una escala de sistema de 1,25.
Por eso la guía no dice «18 píxeles» sin más. Dice «3,4 milímetros a 60 centímetros», que es una medida que se puede llevar de una mesa a otra.
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Texto de la redacción de Interlineado · 28 de septiembre de 2026
Corregir un texto consiste, casi siempre, en comparar dos cosas: el original y la prueba, la versión de ayer y la de hoy, el párrafo y la norma que se le aplica. Por eso la última parte de la guía explica cómo repartir el monitor en dos.
El panel tiene 1920 píxeles de ancho. Partido por la mitad, cada ventana dispone de 960. La columna de texto que usamos mide 680 píxeles —lo que ocupan 75 letras de 18—, de manera que en cada mitad sobran 280: 140 de margen a la izquierda y 140 a la derecha.
Ese margen no es espacio perdido. Separa las dos columnas lo bastante para que la línea de la izquierda no parezca continuar en la de la derecha, y deja sitio para las barras de desplazamiento y los números de línea.
La regla de la redacción es fija: a la izquierda, lo que se consulta; a la derecha, lo que se escribe. El original queda a la izquierda y la versión corregida, a la derecha. Cuando solo hay un documento, ocupa la mitad derecha, y la izquierda se queda para el diccionario.
Mantener siempre el mismo reparto tiene un motivo: tras una interrupción no hace falta averiguar cuál de las dos ventanas es la buena.
Las dos mitades llevan la misma fuente, el mismo tamaño de 18 píxeles y el mismo interlineado de 1,5. Así, 37 líneas de una coinciden en altura con 37 de la otra, y un párrafo se localiza en ambas a la misma altura del cristal mientras los documentos no difieran en longitud.
En nuestra mesa, la tercera cosa va a la pantalla del portátil y la cuarta, cuando la hay, se imprime y se coloca en un atril para hojas entre el teclado y la peana.
No abrimos una tercera ventana en el monitor. Con tres, cada una tendría 640 píxeles, y la columna de 680 ya no cabría sin achicar la letra.
Con el monitor girado, el panel pasa a tener 1200 píxeles de ancho por 1920 de alto. Una página A4 a tamaño real —777 por 1099 píxeles— cabe entera, con sitio para otra media debajo. A cambio, las dos ventanas lado a lado se quedan en 600 píxeles cada una. Usamos el giro para repasar pruebas de imprenta, página a página, y volvemos a horizontal para todo lo demás.
La fotografía no es de un escritorio, sino de una sala de reuniones: una mesa redonda, una pantalla grande en la pared y, a la derecha, un ventanal dividido en hojas. La traemos por el parecido con lo que aquí se cuenta: una superficie partida en rectángulos, cada uno con su propio contenido.
Interlineado se hace en Sevilla. Quien encuentre una errata, una cuenta mal hecha o quiera mandar las medidas de su propia mesa puede escribir a cualquiera de estas dos señas. La página no recoge datos por otros medios.
Correo: [email protected]
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Interlineado · texto con fecha de 7 de septiembre de 2026
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Este texto es la versión de 2026 y lleva su fecha al principio. Una modificación de fondo —un canal nuevo, otra marca en el navegador— daría lugar a una versión con fecha distinta, publicada en esta misma página. Los retoques de redacción que no cambien lo que se hace con los datos no alteran la fecha.
Interlineado · condiciones con fecha de 7 de septiembre de 2026
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La revista explica cómo está dispuesta una mesa de trabajo concreta y qué ajustes de letra y de ventanas se usan en ella. Tiene un fin informativo y de oficio: compartir medidas y cuentas. No elabora estudios a medida, no evalúa equipos por encargo y no sustituye a la documentación de ningún fabricante ni de ningún sistema operativo.
Los ajustes descritos son los de la redacción. Cada cifra depende de un monitor, una mesa y una distancia determinados, y el propio texto indica cómo rehacer la cuenta con otros valores.
Una aclaración sobre las cifras. Las medidas en milímetros están redondeadas, salvo en los pasos intermedios, a la décima, y las cuentas de píxeles, a la unidad. Un monitor del mismo tamaño nominal puede tener un panel algo más ancho o más estrecho que el descrito, y las fuentes tipográficas difieren en la proporción entre la mayúscula y el tamaño nominal. Por eso la guía pide comprobar cada valor con una regla en lugar de darlo por bueno.
Los textos, las tablas, los cálculos y la composición son de la redacción y se rigen por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril. El derecho de cita de su artículo 32 ampara la reproducción de fragmentos con fines de comentario, docencia o crítica.
Las fotografías son obra de terceros, identificados en la base de cada página y junto a la imagen que abre la portada y cada capítulo. Proceden de Flickr y se usan bajo las licencias que sus autores les asignaron: Creative Commons de atribución, de atribución con obligación de compartir igual o de dedicación al dominio público. Se muestran recortadas. Cuando la imagen original lleva la licencia CC BY-SA 2.0, su recorte queda bajo esa misma licencia.
Una aclaración sobre los nombres de producto. Cuando un capítulo menciona un formato de papel o un programa, lo hace por su denominación común y sin vínculo con su titular. Las marcas que pudieran reconocerse en las fotografías pertenecen a sus dueños, aparecen de forma incidental y no implican patrocinio.
La redacción pone empeño en que las medidas y las cuentas sean exactas y enmienda las que no lo son en cuanto tiene noticia. No puede dar por hecho que un lector llegue a las mismas cifras con otro equipo, ni se hace cargo de las decisiones de compra o de mobiliario que tome después de leer la revista.
La revista puede no estar disponible en algún momento por causas técnicas ajenas a la redacción, sin que eso genere derecho a compensación. Quedan a salvo, en todo caso, los derechos que la ley reconoce con carácter imperativo.
La redacción revisa estas condiciones cuando cambia la revista. La versión aplicable a cada lectura es la que esté publicada ese día, identificada por la fecha del principio; la actual es de 2026.
Una aclaración sobre las correcciones. Cuando se enmienda un dato ya publicado, el cambio se hace en el propio texto y se deja constancia, con la fecha, en la portada. La redacción no reescribe capítulos enteros sin indicarlo.
Las condiciones se interpretan conforme a la legislación española. Para los litigios que pudieran plantearse se designan los juzgados y tribunales de Sevilla, sin perjuicio del fuero que corresponda al consumidor por su domicilio. Si un tribunal anulase alguna de estas cláusulas, el resto seguiría aplicándose.
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