Interlineado

Revista independiente sobre tecnología para el espacio de trabajo y organización cotidiana.

Guía · Escritorio · Monitor

Guía para configurar el escritorio y el monitor

Una mesa de 140 centímetros, un monitor de 24 pulgadas, una cinta métrica y una regla de dibujo. Con eso medimos a qué distancia queda el panel, cuánto mide una mayúscula y cuántas letras caben en una línea.

Ver la guía del monitor y el escritorioConsultar el índice

Monitor girado en vertical con un documento abierto, un altavoz pequeño, un teclado negro y un portátil blanco sobre una mesa de madera
Un monitor en vertical junto a un portátil, en la mesa de su autor. La imagen, recortada, es de cowsandmilk (Flickr) y tiene licencia CC BY-SA 2.0.

Esta revista reúne artículos, listas y ejemplos sobre cómo configurar el escritorio y el monitor. Cada sección se mantiene dentro de esta categoría cotidiana.

Capítulos

Tres capítulos de la guía

Pantalla de un portátil abierto a la izquierda de un monitor grande con un paisaje de nubes; detrás, una pared con un panel de tela

La guía de la pantalla

Mesa, monitor y distancia en una tarde: seis datos de la mesa y el orden en que se toman.

Empezar por la guía de la pantalla
Tres libros de tapa dura apilados con un lápiz encima, iluminados desde un lado sobre un fondo negro

El tamaño de letra

Una mayúscula de libro mide dos milímetros. Cuánto tiene que medir en un monitor situado a sesenta centímetros.

Medir la letra con una regla
Sala con una pantalla negra colgada en la pared, una mesa redonda con sillas y un ventanal dividido en hojas a la derecha

Dos ventanas

El ancho del monitor repartido en dos mitades de 960 píxeles, con una columna de texto en cada una.

Repartir la pantalla en dos

La revista

Qué es Interlineado

Interlineado se hace en Sevilla, en una redacción que corrige y maqueta textos ajenos. Pasamos la jornada con páginas en pantalla, y hace tiempo que apuntamos cómo está puesta la mesa para que una línea se lea de corrido: dónde queda el monitor, qué tamaño tiene la letra y cuánto aire hay entre un renglón y el siguiente.

El nombre viene del oficio. El interlineado es la distancia entre la base de una línea y la de la siguiente; en la imprenta se regulaba con tiras de plomo y hoy se regula con un número.

La revista es independiente y no tiene nada que vender. No compara marcas de monitores ni de mesas, no enlaza con tiendas y no publica anuncios. Las cifras proceden de nuestra propia mesa y están tomadas con cinta métrica y regla; donde hay un cálculo, se enseña la cuenta. Quien tenga otra mesa y otro monitor obtendrá otros números, y la guía está escrita para que pueda sacarlos por su cuenta.

Las fotografías son de autores de Flickr y muestran mesas, libros y salas de otras personas, no los nuestros. Sirven de referencia, y el nombre de cada autor figura en la base de la página.

Índice

El índice de la guía, en seis epígrafes

La guía se recorre de fuera adentro: primero el mueble, después el monitor y al final lo que ocurre dentro de la pantalla. Cada epígrafe lleva una cifra, que es la de nuestra mesa.

Epígrafe 1

El mueble

Un tablero de 140 por 70 centímetros a 74 del suelo. El fondo de 70 es lo que permite alejar el monitor sin que la peana sobresalga por detrás.

Epígrafe 2

La distancia

Del canto delantero de la mesa al panel hay 60 centímetros. Es la medida de la que sale todo lo demás, porque el tamaño de la letra se calcula a partir de ella.

Epígrafe 3

La altura del monitor

El borde superior del panel queda a 48 centímetros del tablero, es decir, a 122 del suelo. La peana se sube o se baja hasta dar con esa cota.

Epígrafe 4

La letra

Texto de 18 píxeles, que en un monitor de 94 píxeles por pulgada da una mayúscula de 3,4 milímetros. El capítulo dedicado a la letra explica de dónde sale el número.

Epígrafe 5

El interlineado y la línea

Interlineado de 1,5 para los textos largos y de 1,2 para las tablas. Líneas de entre 60 y 75 letras; con letra de 18 píxeles, las 75 piden una columna de 680.

Epígrafe 6

Las ventanas

Los 1920 píxeles de ancho se reparten en dos ventanas de 960. En cada una cabe la columna de 680 con 140 de margen a cada lado.

Comparación

Tres tamaños de letra a la misma distancia

Con el panel a 60 centímetros probamos tres tamaños de texto en el mismo documento, la misma fuente y la misma ventana. La tabla recoge la altura calculada de la mayúscula, comprobada con la regla apoyada en el cristal, y lo que contamos renglón a renglón.

MedidaLetra de 14 píxelesLetra de 16 píxelesLetra de 18 píxeles
Altura de la mayúscula2,6 mm3,0 mm3,4 mm
Letras por línea en una columna de 680 píxeles978575
Líneas en una ventana de 1000 píxeles de alto, con interlineado 1,5474137
Uso que le damosNotas al margen y tablasGlosarios y borradoresTextos largos y corrección

La letra de 14 píxeles enseña más texto de una vez, pero sus 97 letras por línea quedan lejos del intervalo de 60 a 75. La de 18 cumple las dos condiciones a la vez: mayúscula de 3,4 milímetros y línea de 75 letras.

Método

Del libro a la pantalla en cinco pasos

El tamaño de 18 píxeles no es una preferencia: sale de una cuenta que cualquiera puede repetir con su mesa, un libro y una regla.

  1. Medir la distancia al panel. Con la cinta métrica, del canto delantero de la mesa al cristal. En nuestra mesa son 60 centímetros.
  2. Medir una mayúscula impresa. En un libro de bolsillo, la altura de una «E» ronda los 2 milímetros. La página queda a unos 35 centímetros del mismo canto de la mesa.
  3. Hacer la proporción. Se multiplica la altura por el cociente de las dos distancias: 2 × 60 ÷ 35 da 3,4 milímetros. Eso tiene que medir la mayúscula en el monitor.
  4. Subir el tamaño del texto. En los ajustes del programa, escalón a escalón, hasta que la regla marque algo menos de 3,5 milímetros sobre el cristal. En un panel de 94 píxeles por pulgada ocurre con letra de 18.
  5. Fijar la columna y el interlineado. Se estrecha la columna de texto hasta que la línea tenga entre 60 y 75 letras y se pone el interlineado en 1,5.

La cuenta se rehace cada vez que cambia uno de los datos. Si el monitor se aleja a 70 centímetros, la mayúscula sube a 4 milímetros; si el libro de referencia es de letra grande, con mayúsculas de 3 milímetros, en la pantalla tocarían 5,1. Por eso el método pesa más que la cifra.

Plan

Un plan de siete días

Repartida a lo largo de siete días, la guía ocupa un cuarto de hora diario. Cada día se ocupa de una sola parte de la guía y se trabaja con ella hasta el día siguiente, de modo que se sabe qué jornada produjo qué diferencia.

  • LunesMedir la mesa y la distancia del canto al panel. Apuntar las medidas.
  • MartesSubir o bajar la peana hasta que el borde superior del panel quede a 48 centímetros del tablero.
  • MiércolesLibro, regla y proporción: calcular la altura de la mayúscula y ajustar el tamaño del texto.
  • JuevesPoner el interlineado en 1,5 y estrechar la columna hasta las 75 letras por línea.
  • ViernesRepartir el monitor en dos ventanas de 960 píxeles y trabajar así toda la jornada.
  • SábadoGirar el monitor a vertical, abrir una página A4 a tamaño real y decidir si compensa.
  • DomingoCopiar los seis ajustes del índice en una ficha y pegarla en el lateral de la peana.

Redacción

Apostillas de la redacción

Durante una semana usamos un interlineado de 1,8 en los textos largos. La ventana de 1000 píxeles pasó de 37 líneas a 30 y el documento se desplazaba mucho más a menudo. Hemos vuelto a 1,5; el 1,8 se queda para las pruebas que se anotan entre líneas.

La semana pasada el monitor pasó tres días en vertical. Una página A4 cabe entera a tamaño real, pero dos ventanas lado a lado se quedan en 600 píxeles cada una y la columna de 680 no entra. Volvió a horizontal; el giro se reserva para las jornadas de corrección de pruebas.

Probamos durante tres días una fuente con remates en los documentos de trabajo. A 18 píxeles da la misma mayúscula que la de palo seco, pero es más estrecha y la línea subía a 80 letras; para mantener las 75, la columna se quedaría en unos 640 píxeles. Hemos vuelto a la de palo seco y la columna sigue en 680.

Preguntas

Preguntas sobre letras y ventanas

¿Por qué se mide la mayúscula y no el tamaño que indica el programa?

Porque el número del programa no dice cuánto ocupa la letra en el cristal. La mayúscula de un texto de 18 píxeles mide 3,4 milímetros en un panel de 94 píxeles por pulgada y bastante menos en uno de 160. La regla, en cambio, da milímetros en cualquier monitor.

¿Qué interlineado usa la redacción para los textos largos?

1,5 veces el tamaño de la letra: con texto de 18 píxeles, 27 de una línea a la siguiente.

¿Cuántas letras tiene una línea de la guía?

Entre 60 y 75, contando espacios. Con menos, la frase se trocea en demasiados renglones; con más, el salto al principio de la línea siguiente se alarga.

¿Qué diferencia hay entre el tamaño del texto y la escala del sistema?

La escala lo amplía todo —menús, iconos e imágenes— y resta sitio: con factor 1,25, los 1920 píxeles de ancho se comportan como 1536. El tamaño del texto cambia solo la letra y deja las ventanas como estaban.

¿Para qué sirve girar el monitor a vertical?

Para tener una página entera sin desplazarla. Un A4 a tamaño real ocupa 777 por 1099 píxeles; en vertical, el panel ofrece 1920 de alto y la página cabe con holgura. En horizontal, con 1200 de alto, solo cabe si se ocultan las barras del programa.

¿Sirve el portátil como segunda pantalla?

Sí: allí quedan el correo y la lista de tareas, y también el tercer documento cuando hay tres. Suele tener más píxeles por pulgada que el monitor, de modo que la misma letra de 18 mide menos en ella; allí la subimos a 24, con el sistema a escala 1,25.

¿Qué se hace si la mesa tiene menos fondo?

Se mide la distancia que haya y se rehace la proporción. Con el panel a 50 centímetros, la mayúscula del ejemplo pasa de 3,4 a 2,9 milímetros, y el texto, de 18 a 15 píxeles.

Escribir a Interlineado

Las erratas, las cuentas que no cuadren y las medidas de otras mesas llegan a la redacción por correo o por carta. Las señas completas están en la página de contacto; la revista no tiene registro ni buzón de comentarios.

Abrir las señas de la redacción

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La guía de la pantalla: mesa, monitor y distancia en una tarde

Texto de la redacción de Interlineado · 14 de septiembre de 2026

Pantalla de un portátil abierto a la izquierda de un monitor grande con un paisaje de nubes; detrás, una pared con un panel de tela
Simbe90, en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0; imagen recortada. Son las pantallas de su autor, con un monitor mayor que el nuestro; la traemos por la disposición, con el portátil a la izquierda del panel.

Esta es la parte de la guía que se hace con cinta métrica. Son seis datos y caben en una tarde. Los tomamos en el orden en que aparecen, porque cada uno condiciona al siguiente: de poco sirve decidir el tamaño de la letra antes de saber a qué distancia va a quedar el cristal.

El tablero

Nuestro tablero mide 140 centímetros de largo por 70 de fondo y está a 74 del suelo. El largo importa poco; el fondo, mucho. Con 60 centímetros de fondo, un monitor con peana queda a medio metro del canto. Con 70, llega a los 60 y la peana aún se asienta entera en el tablero.

El monitor, centrado y al fondo

El monitor es de 24 pulgadas y 1920 por 1200 píxeles. Su panel mide 51,8 centímetros de ancho por 32,4 de alto. Está centrado en el largo de la mesa: el centro del panel queda a 70 centímetros de cada extremo. La peana, de 20 centímetros de fondo, llega justo hasta el canto trasero.

Sesenta centímetros

El tercer dato es el que sostiene media guía: del canto delantero de la mesa al cristal hay 60 centímetros. Se toma con la cinta tendida sobre el tablero, perpendicular al panel. Entre el canto y la peana caben el teclado, a 10 centímetros del borde, y una hoja A4 apaisada.

La altura

La peana es regulable. La dejamos de modo que el borde superior del panel queda a 48 centímetros del tablero, o lo que es lo mismo, a 122 del suelo. El borde inferior queda entonces a casi 16 centímetros de la mesa.

La inclinación y el balcón

La peana deja el panel echado hacia atrás unos cinco grados. La habitación tiene un balcón a la izquierda de la mesa, y el monitor forma ángulo recto con él: así el cristal del balcón no aparece reflejado en el panel ni queda detrás como un rectángulo de luz. La comprobación se hace con el monitor apagado a mediodía: en el negro del panel solo se distingue la pared.

El portátil

El portátil va a la izquierda del monitor, sobre un atril que levanta su pantalla 14 centímetros. En él quedan abiertos el correo y la lista de tareas. En la fotografía que acompaña a este capítulo ocupa ese mismo lado, aunque allí su pantalla queda más baja, sin atril.

Los seis datos, en una lista

  • Mesa: 140 × 70 cm, a 74 cm del suelo.
  • Monitor: 24 pulgadas, centrado, con la peana al fondo del tablero.
  • Distancia: 60 cm del canto delantero al panel.
  • Altura: borde superior a 48 cm del tablero.
  • Inclinación: cinco grados hacia atrás, en ángulo recto con el balcón.
  • Segunda pantalla: el portátil, en un atril de 14 cm, del lado del balcón.

Con la lista completa se puede pasar a la letra, que es el paso siguiente. Todo lo que viene después —tamaño, interlineado, columnas— depende de los 60 centímetros de la tercera línea.

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El tamaño de letra, medido con una regla

Texto de la redacción de Interlineado · 18 de septiembre de 2026

Tres libros de tapa dura apilados con un lápiz encima, iluminados desde un lado sobre un fondo negro
shutterhacks, en Flickr, bajo licencia CC BY 2.0; imagen recortada. Los libros son del fotógrafo. Los de nuestra prueba eran de bolsillo y en rústica.

Los programas indican el tamaño de la letra en puntos o en píxeles, y ninguno de los dos números dice cuánto mide una letra sobre el cristal. Para saberlo basta una regla. Este capítulo cuenta cómo llegamos a los 18 píxeles que usamos para los textos largos.

Qué se mide

Medimos la altura de una mayúscula sin curvas: una «E» o una «H». Es más fiable que medir una minúscula, porque las minúsculas cambian mucho de una fuente a otra, y más práctico que medir el renglón entero, que incluye el interlineado.

La mayúscula de un libro

Sacamos de la estantería cinco libros de bolsillo de editoriales distintas y medimos la «E» en cada uno con una regla de dibujo graduada en medios milímetros. Cuatro dieron 2 milímetros; el quinto, 2,5. Nos quedamos con 2.

Después medimos, desde el canto delantero de la mesa —el mismo del que parte la distancia al monitor—, a qué distancia queda la página durante la lectura: unos 35 centímetros.

La proporción

El monitor está a 60 centímetros, 1,7 veces más lejos que el libro. Para que la letra guarde la misma proporción con la distancia, tiene que crecer en la misma medida:

  • 2 mm × 60 ÷ 35 = 3,4 mm

Una mayúscula de 3,4 milímetros en la pantalla equivale, a 60 centímetros, a la de 2 milímetros de un libro a 35.

De milímetros a píxeles

Nuestro panel mide 51,8 centímetros de ancho y tiene 1920 píxeles en ese ancho: son 94 píxeles por pulgada, o 0,27 milímetros por píxel. Con la fuente de palo seco que usamos, la mayúscula ocupa siete décimas del tamaño nominal. Para que mida 3,4 milímetros hacen falta 12,6 píxeles de mayúscula, y eso corresponde a un texto de 18.

La cuenta sirve de orientación; la regla decide. Subimos el tamaño del texto escalón a escalón y apoyamos la regla en el cristal cada vez: a 16 píxeles marcaba 3 milímetros justos, y a 18, casi 3,5.

Lo que cambia en otros monitores

En un panel con más píxeles por pulgada, el mismo texto de 18 mide menos. El portátil de la redacción tiene 14 pulgadas y 1920 píxeles de ancho, unos 157 por pulgada. Allí, la letra de 18 daba una mayúscula de apenas 2 milímetros, y como el portátil queda a la misma distancia que el monitor, la subimos a 24 con una escala de sistema de 1,25.

Por eso la guía no dice «18 píxeles» sin más. Dice «3,4 milímetros a 60 centímetros», que es una medida que se puede llevar de una mesa a otra.

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Dos ventanas, una columna en cada una

Texto de la redacción de Interlineado · 28 de septiembre de 2026

Sala con una pantalla negra colgada en la pared, una mesa redonda con sillas y un ventanal dividido en hojas a la derecha
Wonderlane, en Flickr, con dedicación CC0 1.0 al dominio público; imagen recortada. Una sala ajena a la redacción: una pantalla en la pared y, al lado, un ventanal partido en hojas.

Corregir un texto consiste, casi siempre, en comparar dos cosas: el original y la prueba, la versión de ayer y la de hoy, el párrafo y la norma que se le aplica. Por eso la última parte de la guía explica cómo repartir el monitor en dos.

La cuenta de los 960

El panel tiene 1920 píxeles de ancho. Partido por la mitad, cada ventana dispone de 960. La columna de texto que usamos mide 680 píxeles —lo que ocupan 75 letras de 18—, de manera que en cada mitad sobran 280: 140 de margen a la izquierda y 140 a la derecha.

Ese margen no es espacio perdido. Separa las dos columnas lo bastante para que la línea de la izquierda no parezca continuar en la de la derecha, y deja sitio para las barras de desplazamiento y los números de línea.

Qué va a cada lado

La regla de la redacción es fija: a la izquierda, lo que se consulta; a la derecha, lo que se escribe. El original queda a la izquierda y la versión corregida, a la derecha. Cuando solo hay un documento, ocupa la mitad derecha, y la izquierda se queda para el diccionario.

Mantener siempre el mismo reparto tiene un motivo: tras una interrupción no hace falta averiguar cuál de las dos ventanas es la buena.

Las dos ventanas, con el mismo ajuste

Las dos mitades llevan la misma fuente, el mismo tamaño de 18 píxeles y el mismo interlineado de 1,5. Así, 37 líneas de una coinciden en altura con 37 de la otra, y un párrafo se localiza en ambas a la misma altura del cristal mientras los documentos no difieran en longitud.

Cuando hay tres cosas

En nuestra mesa, la tercera cosa va a la pantalla del portátil y la cuarta, cuando la hay, se imprime y se coloca en un atril para hojas entre el teclado y la peana.

No abrimos una tercera ventana en el monitor. Con tres, cada una tendría 640 píxeles, y la columna de 680 ya no cabría sin achicar la letra.

En vertical

Con el monitor girado, el panel pasa a tener 1200 píxeles de ancho por 1920 de alto. Una página A4 a tamaño real —777 por 1099 píxeles— cabe entera, con sitio para otra media debajo. A cambio, las dos ventanas lado a lado se quedan en 600 píxeles cada una. Usamos el giro para repasar pruebas de imprenta, página a página, y volvemos a horizontal para todo lo demás.

La foto de este capítulo

La fotografía no es de un escritorio, sino de una sala de reuniones: una mesa redonda, una pantalla grande en la pared y, a la derecha, un ventanal dividido en hojas. La traemos por el parecido con lo que aquí se cuenta: una superficie partida en rectángulos, cada uno con su propio contenido.

Resumen del reparto

  • Horizontal: dos ventanas de 960 píxeles, columna de 680 en cada una.
  • Izquierda, lo que se consulta; derecha, lo que se escribe.
  • Tercera lectura, en el portátil; cuarta, en papel.
  • Vertical: una página A4 entera, solo para pruebas.

Contacto editorial

Interlineado se hace en Sevilla. Quien encuentre una errata, una cuenta mal hecha o quiera mandar las medidas de su propia mesa puede escribir a cualquiera de estas dos señas. La página no recoge datos por otros medios.

Correo: [email protected]

Dirección: Calle San Luis 54, 1.º B, 41003 Sevilla, España

Lo que ocurre con los mensajes se detalla en Privacidad.

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Privacidad

Interlineado · texto con fecha de 7 de septiembre de 2026

Interlineado es una revista que se lee y nada más. No hay cuentas, suscripciones, encuestas ni estadísticas de audiencia. Lo que sigue describe los dos únicos puntos en los que aparece información vinculada a un lector: las cartas y correos que la redacción recibe, y una marca que el navegador guarda para no repetir un aviso.

Responsable

El responsable es la redacción de Interlineado. Señas: Calle San Luis 54, 1.º B, 41003 Sevilla, España. Correo: [email protected]. La redacción aplica el Reglamento (UE) 2016/679 (en adelante, el Reglamento) y la Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre. No cuenta con delegado de protección de datos: el artículo 37.1 del Reglamento lo exige a autoridades públicas, a quienes hacen un seguimiento sistemático a gran escala y a quienes manejan a gran escala categorías especiales de datos, y la revista no es ninguna de esas tres cosas.

Datos de correspondencia directa

Si un lector escribe, la redacción conoce su dirección de correo o sus señas postales, el nombre que haya puesto y aquello que cuente en el mensaje. Si no escribe, la redacción no sabe nada de él. No existe otro canal de entrada de datos.

La correspondencia la lee la redacción y nadie más. El correo electrónico pasa por los equipos del proveedor del buzón, que actúa por cuenta de la redacción y bajo sus propias condiciones de servicio. No hay cesiones a anunciantes, a otras publicaciones ni a empresas de análisis, y solo se entregaría un mensaje a un tercero por mandato judicial o por obligación impuesta en una ley.

Almacenamiento local

La revista escribe una marca en el almacenamiento local del navegador en un único caso: cuando el lector pulsa «Aceptar» en la banda de aviso. La marca es una palabra corta, la misma para todo el mundo, y no sale del equipo. Cómo se llama, qué contiene y cómo se borra consta en Preferencias técnicas.

Este uso se acoge al artículo 22.2 de la Ley 34/2002: no se necesita consentimiento para un almacenamiento de carácter técnico cuyo único fin es que la página se comporte como el lector ha pedido, en este caso dejando de mostrar un aviso ya leído.

Base jurídica

La base para leer y guardar la correspondencia es el interés legítimo (artículo 6.1.f del Reglamento). La redacción ha sopesado ese interés con la expectativa de quien escribe: una persona que envía una errata a una revista cuenta con que la revista la lea, la compruebe y, si procede, corrija el texto. No cuenta con nada más, y nada más se hace.

Publicar el nombre de un lector junto a una corrección es otra cosa. Para eso se le pregunta antes, y la base es entonces su consentimiento (artículo 6.1.a), que puede retirar cuando quiera.

Conservación

Los mensajes se conservan nueve meses desde la última vez que se escribió en la conversación. Al cumplirse, se borran del buzón y de la papelera. Las cartas se trituran al cumplirse ese mismo plazo. Los nueve meses solo se alargan si en ese tiempo ha surgido una reclamación, y únicamente para la correspondencia relacionada con ella.

Derechos

Respecto de los datos de su correspondencia, cada lector tiene estos derechos:

  • artículo 15 del Reglamento, acceso: saber qué mensajes suyos se guardan y recibir una copia;
  • artículo 16, rectificación: enmendar un dato que esté mal;
  • artículo 17, supresión: pedir el borrado sin esperar a los nueve meses;
  • artículo 18, limitación: dejar los datos bloqueados mientras se decide sobre una petición;
  • artículo 20, portabilidad, cuando el uso de los datos se apoye en el consentimiento: llevárselos en un soporte electrónico corriente;
  • artículo 21, oposición: pedir que no se sigan usando sobre la base del interés legítimo.

Ninguna de estas gestiones tiene coste. El plazo que marca el artículo 12.3 es de un mes, ampliable a tres cuando la petición sea compleja, y la redacción avisa de la ampliación dentro del primer mes. Si el lector considera que no se ha respetado la norma, el artículo 77 le permite reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, cuya sede está en C/ Jorge Juan, 6, 28001 Madrid.

Contacto

Todas las peticiones se envían a [email protected] o por carta a Interlineado, Calle San Luis 54, 1.º B, 41003 Sevilla, España. Para localizar la conversación basta con mencionar la fecha aproximada del mensaje o el asunto. La redacción no pide copia de documentos de identidad salvo que haya dudas fundadas sobre quién firma la petición.

Cambios

Este texto es la versión de 2026 y lleva su fecha al principio. Una modificación de fondo —un canal nuevo, otra marca en el navegador— daría lugar a una versión con fecha distinta, publicada en esta misma página. Los retoques de redacción que no cambien lo que se hace con los datos no alteran la fecha.

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Términos

Interlineado · condiciones con fecha de 7 de septiembre de 2026

Estas condiciones regulan la lectura de Interlineado. Quien no esté de acuerdo con ellas puede, sencillamente, cerrar la revista: no hay nada que cancelar ni cuenta que dar de baja.

Uso

Interlineado se ofrece para su consulta libre. Se puede leer, guardar para uso propio, imprimir y enlazar. Se puede citar con mención de la fuente. No se puede reproducir por entero en otra publicación, alterar y difundir como si fuera la versión original ni utilizar para alimentar sistemas automáticos o recopilaciones masivas sin permiso de la redacción.

Identificación que pide el artículo 10 de la Ley 34/2002: la revista pertenece a la redacción de Interlineado, Calle San Luis 54, 1.º B, 41003 Sevilla, España, con correo [email protected]. No es una sociedad inscrita ni desarrolla una actividad que requiera licencia administrativa.

Finalidad

La revista explica cómo está dispuesta una mesa de trabajo concreta y qué ajustes de letra y de ventanas se usan en ella. Tiene un fin informativo y de oficio: compartir medidas y cuentas. No elabora estudios a medida, no evalúa equipos por encargo y no sustituye a la documentación de ningún fabricante ni de ningún sistema operativo.

Los ajustes descritos son los de la redacción. Cada cifra depende de un monitor, una mesa y una distancia determinados, y el propio texto indica cómo rehacer la cuenta con otros valores.

Una aclaración sobre las cifras. Las medidas en milímetros están redondeadas, salvo en los pasos intermedios, a la décima, y las cuentas de píxeles, a la unidad. Un monitor del mismo tamaño nominal puede tener un panel algo más ancho o más estrecho que el descrito, y las fuentes tipográficas difieren en la proporción entre la mayúscula y el tamaño nominal. Por eso la guía pide comprobar cada valor con una regla en lugar de darlo por bueno.

Propiedad intelectual

Los textos, las tablas, los cálculos y la composición son de la redacción y se rigen por el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril. El derecho de cita de su artículo 32 ampara la reproducción de fragmentos con fines de comentario, docencia o crítica.

Las fotografías son obra de terceros, identificados en la base de cada página y junto a la imagen que abre la portada y cada capítulo. Proceden de Flickr y se usan bajo las licencias que sus autores les asignaron: Creative Commons de atribución, de atribución con obligación de compartir igual o de dedicación al dominio público. Se muestran recortadas. Cuando la imagen original lleva la licencia CC BY-SA 2.0, su recorte queda bajo esa misma licencia.

Una aclaración sobre los nombres de producto. Cuando un capítulo menciona un formato de papel o un programa, lo hace por su denominación común y sin vínculo con su titular. Las marcas que pudieran reconocerse en las fotografías pertenecen a sus dueños, aparecen de forma incidental y no implican patrocinio.

Responsabilidad

La redacción pone empeño en que las medidas y las cuentas sean exactas y enmienda las que no lo son en cuanto tiene noticia. No puede dar por hecho que un lector llegue a las mismas cifras con otro equipo, ni se hace cargo de las decisiones de compra o de mobiliario que tome después de leer la revista.

La revista puede no estar disponible en algún momento por causas técnicas ajenas a la redacción, sin que eso genere derecho a compensación. Quedan a salvo, en todo caso, los derechos que la ley reconoce con carácter imperativo.

Cambios

La redacción revisa estas condiciones cuando cambia la revista. La versión aplicable a cada lectura es la que esté publicada ese día, identificada por la fecha del principio; la actual es de 2026.

Una aclaración sobre las correcciones. Cuando se enmienda un dato ya publicado, el cambio se hace en el propio texto y se deja constancia, con la fecha, en la portada. La redacción no reescribe capítulos enteros sin indicarlo.

Ley aplicable

Las condiciones se interpretan conforme a la legislación española. Para los litigios que pudieran plantearse se designan los juzgados y tribunales de Sevilla, sin perjuicio del fuero que corresponda al consumidor por su domicilio. Si un tribunal anulase alguna de estas cláusulas, el resto seguiría aplicándose.

El texto sobre datos personales es Privacidad; el de la marca del navegador, Preferencias técnicas.

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Preferencias técnicas

Interlineado · descripción con fecha de 7 de septiembre de 2026

Interlineado guarda una sola marca en el navegador. Aquí se explica cuál es, para qué sirve y cómo se borra.

Preferencia técnica

Algo más de un segundo después de cada carga se muestra una banda oscura con un aviso breve, un enlace a Privacidad y un botón «Aceptar». La banda aparece en cada carga mientras el navegador no tenga la marca. Al pulsar «Aceptar», la banda se retira y la marca queda guardada; mientras la marca siga en el navegador, la banda no se muestra de nuevo.

Pulsar el botón equivale a un «enterado». No activa ninguna otra cosa, porque no hay ninguna otra cosa que activar: ni recuento de visitas ni publicidad. Tampoco es obligatorio pulsarlo. La revista se lee igual con la banda presente.

Dónde se coloca la banda depende del ancho de la ventana. Por debajo de 780 píxeles ocupa todo el ancho, pegada al borde inferior. Desde 780 píxeles es un recuadro de 600 píxeles de ancho, centrado y separado 20 píxeles del borde inferior. En las dos disposiciones tapa las líneas de texto que queden detrás hasta que se pulsa el botón o se desplaza la página, y, mientras está abierta, la página añade al final un espacio en blanco, para que el último párrafo y los enlaces de la base se puedan leer por encima de la banda.

Una última precisión sobre el aviso. Su texto habla de «preferencia técnica» porque eso es lo que se guarda: la preferencia de no volver a mostrar la banda. No se registra ninguna otra elección del lector, ni el tamaño de letra de su navegador, ni las páginas que abre, ni el tiempo que pasa en ellas.

Almacenamiento utilizado

La marca ocupa un hueco del almacenamiento local, la zona que el navegador asigna a cada dirección que se abre en él. Su clave es interlineado_h5qz_ck y su contenido, la palabra «conforme». No caduca por sí sola. No contiene fechas ni identificadores y no se envía a ningún sitio: el navegador la lee cuando carga la revista y ahí termina su recorrido.

No hay más marcas. La revista no usa el almacenamiento de sesión ni deja otros rastros en el equipo, y sus páginas no incluyen elementos alojados en otros dominios.

Para quien prefiera comprobarlo con sus propios medios: las herramientas de desarrollo de los navegadores de escritorio muestran el almacenamiento local de la página abierta. Con Interlineado, la lista está vacía hasta que se pulsa «Aceptar» y contiene una fila después. Esa fila es la clave indicada arriba con su contenido. Al pulsar «Borrar la marca», la fila desaparece. Si en la lista hubiera otras filas, no las habría escrito la revista, que solo escribe, lee y borra la suya.

Gestión

El renglón siguiente dice si la marca existe en este navegador. Se comprueba al cargar la revista, cada vez que se cambia de página, al pulsar «Aceptar» y al pulsar «Borrar la marca».

Marca: sin comprobar todavía.

«Borrar la marca» la quita del almacenamiento local y hace reaparecer la banda de aviso sin esperar a la siguiente carga. La marca también desaparece si se borran los datos de navegación, y no existe en las ventanas privadas ni en otros navegadores o equipos, donde la banda se mostrará de nuevo.

Si el navegador no permite usar el almacenamiento local, la banda se retira al pulsar «Aceptar» pero vuelve en la carga siguiente, porque la marca no ha podido guardarse. El renglón de comprobación lo indica con un texto propio.

Cambios

Antes de añadir una segunda marca o de modificar esta, la redacción actualizaría esta página y su fecha. La versión presente es la de 2026 y describe todo lo que la revista guarda.

Titular de la página: redacción de Interlineado, Calle San Luis 54, 1.º B, 41003 Sevilla, España. Consultas: [email protected].